Los mejores momentos del año 2016

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Todos los 31 de diciembre me pasa lo mismo: abro un ojo, cojo el móvil de la mesilla (sí, lo confieso es lo primero que hago todos los días…), veo que pone 31 de diciembre, y empiezo a tararear mentalmente la canción de Mecano “…cinco minutos antes de la cuenta atrás…”

Así que este año, me lanzo a hacer balance “…hacemos el balance de lo bueno y malo…” (¿ya no os la podéis quitar de la cabeza, verdad?), aunque paso de lo malo, que bastante lo tenemos siempre presente.

Me quedo con lo bueno, sin profundidad, ni intensidad, que tampoco es plan de acabar el año en plan intensito:

  • La “perla” de Inès con la que me quedo este año: “Mamá, quítame el yellow del Aquarius”. Esa es Inès y su educación bilingüe. La verdad es que el hielo la trae de cabeza desde que empezó con esto del inglés. Un día la profe de la guarde les enseñó un cubito de hielo y les dijo que era “ice”. Inés le soltó un “nooooo Covita, eyes son los ojos…”. En fin. ¡Ah! Por si alguien se lleva las manos a la cabeza porque le doy Aquarius a Inès tranquilas, que no le doy, pero vamos, que de vez en cuando me quita el vaso. Suerte que no bebo gin-tonic.
  • El día perfecto: el 3 de julio, día que nació Lucas. Doy gracias a Mr. P por los dos soles que me ha regalado. Que cuando iba a dar a luz a Lucas le pregunté a mi madre, ¿cómo se consigue querer al segundo? (sí, lo pensé muchas veces no os voy a engañar). Y tengo que decir que este pequeño es…de comérselo a besos, más bueno que el pan. Y como dice Mr. P “un regalo de Dios para compensar al bicho” jajajajajajaja.
  • Una canción que no me quito de la cabeza: “I can’t stop the feeling”, de Justin Timberlake. La bailamos con Inés sin parar como locas, y ahora cuando le preguntas cómo se apellida mamá te dice: “dance, dance, dance, dance,…”. Sí, se lo he enseñado yo.
  • Una persona a la que admirar: ya he dicho que no me iba a poner intensa, así que he confeccionado una lista muy terrenal y cercana. No voy a decir su nombre porque me mata, si me lee sabrá que es ella. Yo siempre le he dicho que es lo más parecido a un ángel que hay en la tierra, y que ojala Inès se parezca aunque por ciencia infusa un poco a ella. Es una amiga del trabajo que sin hacer ruido ha aportado sus granitos (bastante grandes de arena) a mejorar este mundo en el que vivimos. Mientras yo lloraba frente a la tele cuando veía las lanchas de refugiados, ella hizo una colecta de mochilas, medicinas y otros básicos, y se plantó en Grecia en un campo de refugiados. Mientras me quejo del tiempo, y de que la culpa es del cambio climático, ella está recogiendo basura en Tailandia,…podría seguir, pero insisto, me mata. Ahora se ha ido a perseguir un sueño. Seguro que lo encuentras. Porque si no existe Dios, en el que crees, seguro que existe el karma.
  • El libro que no prestaré jamás: ya os he hablado de él. Me lo regaló mi amiga Patri para el cumple y es que no puedo dejarlo…El libro de tartas de Linda Lomelino del que os hablaba hace unos meses. Tartas ricas y preciosas con ingredientes sencillos. Lo único especial que hace falta para algunas recetas es un soplete, y ya se lo he pedido a los Reyes Magos.
  • Una frase con la que quedarme: “Plantar un jardín es creer en mañana”, de Audrey Hepburn. Aplicable literal, o como metáfora, me encanta. Actitud positiva ante la vida, que la actitud es lo más importante.
  • Un momento de sentimientos contradictorios: el primer día del cole de mayores de Inès. Sí, ya es tan mayor, ya ha crecido…y el tiempo se escapa de las manos. Este 2016 ha sido el año en el que he pedido reducción de jornada (1 hora al día…), y aún así, y parafraseando a Laura Baena…”salir del trabajo con la lengua fuera, derrapando por la vida. Salir con la mochila de culpa bien cargada, con suerte subes al bus nada más llegar, con suerte llegas solo 5 minutos tarde y sin comer a recoger a tu hija y te abrazas a ella mientras recuperas el aliento, pero no la dignidad, para coger impulso y volver a la carrera, ahora con la mochila más cargada de culpa si cabe. Pero das gracias a Dios, a esta sociedad, a tu trabajo y a un jefe que te permite salir a esa hora. Porque para el resto de los ojos eres privilegiada, pero sientes como se te escapa de las manos la vida, sientes como tus sueños profesionales se van sepultando porque eres la que te vas pronto, eres la mujer señalada con la M de madre. Sientes como tus normas no escritas de “ser buena madre” están cada día más lejos de la realidad en la que vives, pero sientes que no quieres renunciar. Y continúas sintiéndote malamadre, malaprofesional y sintiéndote en deuda con todos”. Este año voy a tomarme la vida con otra actitud, e intentar dejar a un lado la mochila de culpa, y teniendo presente que la familia y la salud son lo primero.
  • Un lugar para disfrutar y escapar: Extremadura, cada vez más. Este año y a partir de ahora más que nunca. Lo dicho, este 2017 será para disfrutar.
  • La película que ha colmado mi felicidad este año: bueno, bueno, bueno…serie-película. Ya he confesado en más de una ocasión mi adicción a las Gilmore Girls. La noticia de que este año volvían hizo que hasta me suscribiera a Netflix única y exclusivamente para verlas a ellas. Cada uno que piense lo que quiera, pero a mí no me han defraudado en absoluto. Después de casi 10 años viendo una y otra vez las 7 temporadas, el aire fresco me ha sentado genial. Y más todavía sabiendo que lo bueno está por llegar todavía.
  • Un deseo (casi) cumplido: un proyecto entre manos que pronto verá la luz. ¡Permanecer alerta!
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