Propósito I: Ser un poco menos cuquis en RR.SS…

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Admitámoslo, esto de los emoticonos y el cuquismo en las redes sociales se nos está yendo de las manos. Tengo unos cuantos propósitos para este curso que acaba de empezar y que os iré contando poco a poco, y este es uno de ellos.

El otro día leí un artículo en Harper’s Baazar sobre esto que me encantó, así que os lo traigo hoy. Lo dicho…

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Loki. Te quiero, te amo, te adoro, te compro un loro. Cariñín. Las redes sociales nos han vuelto rematadamente cursis. Además de las fotos cuquis en las que todos somos siempre, SIEMPRE muy felices, nuestra forma de interactuar con los demás es rayana en la hiperglucemia. Empezamos pinchando en un corazón y terminamos por escribir la enésima declaración de amor total a nuestra amiga, sólo porque ha colgado un selfie en Disneyland.

¿Pero cuándo fue la última vez que le dijiste “te quiero” a la cara? Salvando las madrugadas de los fines de semana, que suelen subir sospechosamente esas ganas de decir a todo bicho viviente lo mucho que le amas, en el resto de días, cariños así, poquitos.

Para entender la comparación: Un martes cualquiera, caminando por la calle, te cruzas con tu amiga y le dices: “Tía, te quiero un montón. Eres la mejor. Estás guapísima, cari. Siempre juntas, siempre smile”. Y os despedís: “Un besi, cieli”.

¿No daría repelús?

Otra situación: Estás en el trabajo, sentada en la oficina, cuando de repente te suben los niveles de cursilería. Miras a tu compañero y le regalas tu mejor sonrisa, así, de repente, sin venir a cuento. Eso sería como darle allike, un buen comienzo para tu arrebato de felicidad. Y continúas: “Loki, eres un máquina, coleguita ¡Viva los compis de trabajo chulis como tú! Te quiero a tope, cari. Por cierto: PE-LA-ZO”.

Todo muy normal.

Te encuentras con tu vecina en el supermercado. Y ahí te reviene: ataque de cursilería. Le das al like: “¡Esa vecina guapa!¡Grande, churri, grande! ¡Esa compra, como mola, se me merece una ola! Ideal, ideal, ideal. Te amo, neni”.

Tu vecina, encantadísima.

Y así todo.

Y lo sabes.

Las redes sociales como territorio sin ley en el que no existe término medio. Odias o amas, pero a topísimo. Cuando no eres un hater, eres un lover. Y en ese lenguaje exagerado y ficticio nos movemos mientras comenzamos a hartarnos de tanto merengue. Según este artículo, empezamos a cansarnos de ellas. Su uso disminuyó en 2015 por primera vez en 10 años. En concreto, nueve minutos menos a la semana. Apenas nueve minutos menos de caris y nata montada.

Besis.

P.D. Podéis descargaros la lámina con el propósito para ponerla en la nevera con un imán aquí 😉

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