¿Acabas o vas a ser mamá? Con el post de hoy la ropa interior ya no es tu pesadilla

sujetador maternal gris


Voy a hacer una confesión a riesgo de que me caigan leches como panes: a Inés le di el pecho un mes y medio, y a Lucas dos meses y medio.

Y digo lo de leches como panes, porque cada vez que alguien me pregunta, y respondo, siempre hay alguien que opina diciendo que “¡cómo se te ha ocurrido darle el pecho tan poco tiempo!”. “¡Que la OMS dice que mínimo 6 meses!”, y entonces me enumeran las ventajas y maravillas de la leche materna…

Que sí, que estoy de acuerdo en absolutamente todo, pero yo no les di el pecho a mis hijos más tiempo por esto básicamente:

  • No salía en cada toma ni para “un cortado”. Y los niños no cogían peso ni a la de tres, estaban tan delgaditos que casi se pusieron malitos. Por mucho que lo intenté no generaba más. Sí, lo intenté hasta la extenuación.
  • Desde que tienen 4 meses van a la guardería. Entran a las 7:30h, y los recojo a las 17:30h. Teniendo en cuenta que me despierto a las 6h, que tender la ropa es mi clase de “mindfulness”, y la frase “voy a doblar la ropa y así me siento un rato” me ha empezado a parecer normal…no podía meter el sacaleches en mi vida.

Que sepáis además que viví con un cargo de conciencia terrible hasta que nació Lucas, porque pensaba que el carácter independiente de Inés (va a su marcha siempre, y no es la más amorosa del mundo…) era por no haberle dado el pecho. Ahora que pienso que Lucas cualquier día volverá a meterse en mi tripa (lo llamo “koala” o  “cangurillo”) ya se me ha pasado. Me he dado cuenta que lo que tengo es una hija con las ideas muy claras, y de lo más autónoma. Leer más