Tendencia: el pantalón tulipán ha llegado para quedarse

pantalon-tulipan


No sé a vosotras, pero a mi el pantalón pitillo me mata. Literalmente.

Primero me cuesta meterme en uno, aunque sea de mi talla. Durante el día voy incómoda nivel “tengo que desabrocharme el cinturón o muero”. Y me diréis: “no te pongas cinturón tonta”…ERROR…si no me pongo el cinturón, cada vez que me agacho se me ve medio culo. No es un hablar por hablar, es literal también. Y para rematar, llego a casa con las piernas semi-dormidas y al borde de la muerte.

De hecho os diré que cuando me los quito, noto como la sangre vuelve a fluir por mi cuerpo y las neuronas que han muerto recuperan su salero habitual.

Leer más